Tener un empleo es más
que realizar un trabajo para obtener a cambio un salario suficiente que
satisfaga nuestras necesidades. Generalmente, cuando se tiene la
oportunidad e estudiar, buscamos un oficio o profesión que nos agrade. A
veces, nos influye el tipo de trabajo que realizan nuestros padres y
otros familiares, pero lo más importante es que podamos elegir
libremente a qué queremos dedicarnos.
Sin embargo, además de
poder elegir un empleo que nos guste, la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) es un organismo de las Naciones Unidas que promueve los
derechos humanos de los trabajadores, ha establecido que el empleo debe
ser una forma de obtener bienestar material y espiritual, que se
desarrolle en condiciones que no pongan en peligro la seguridad física
de las personas. Mediante convenios, la OIT y los gobiernos de los
países miembros de la ONU se han comprometido a respetar ésta y otras
normas. Una de ellas se relaciona con la prohibición del empleo forzoso,
es decir, trabajar como una forma de castigo o discriminación racial,
social, nacional o religiosa. En cuanto al salario, la OIT indica que
los hombres y las mujeres deben recibir el mismo sueldo por un trabajo
de igual valor.
En el convenio sobre
la discriminación en el empleo, se señala que los gobiernos deben
fomentar y procurar la igualdad de oportunidades y de trabajo; es decir,
que a ninguna persona se le niegue un empleo o se le trate mal por
cuestiones de raza, religión, sexo, opiniones política o por su origen
social o nacional.

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